LA COLUMNA ROTA: Madres de familia, víctimas del dolor de los feminicidios en México

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agosto 22, 2016

mujer

Olga Karen Alvarado Mosso; otra vida aniquilada…

LA COLUMNA ROTA/FRIDAGUERRERA

 

Las lágrimas son insuficientes, el dolor indescriptible, es como si el tiempo se suspendiera y de un tajo todo aquello lo más valioso que tienes te lo saquearán;  el vacío te atrapa en una vertiente de gritos, de imágenes, de respuestas que no llegan, sólo quienes han vivido lo que Blanca Estrada, en Monclova,  el pasado 11 de abril de 2016, cuando llegó a su casa y encontró asesinada en un charco de sangre a la pequeña Diana Lizeth de 11 años, o Crisanta Mosso, quien el pasado 4 de agosto de 2016, encontró asesinados a sus dos únicos hijos, a Olga Karen de 17 años en el baño, y a Erick de 12 años, en una de las recamaras,  en Viveros Tupetlac, en el municipio de Ecatepec, Estado de México.

El dolor de estas 2 madres se une a los cientos más a quienes les han arrebatado a sus hijas de las maneras más crueles y sádicas; en este 2016 aproximadamente hasta el 18 de agosto, 921.

Olga Karen Alvarado Mosso tenía 17 años, era como toda chica de esa edad, una niña sana, que no se metía con nadie, descrita por su madre como una niña muy estudiosa, no le hacía mal a nadie, era una joven que iniciaría el 5º semestre del bachillerato en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Vallejo.

En este país se acostumbra a justificar cualquier asesinato, en este caso feminicidio, con frases triviales como, “se lo buscaron”, “algo harían para que eso les pasara”. Hay decenas de mujeres que son calcinadas, destazadas, violadas estranguladas, dejadas enmaletadas, en bolsas de basura, en las calles, los basureros, en terracerías, y lo lamentable del caso es que a quienes no han tenido la fortuna de que no le hayan asesinado a alguien que aman, justifican estos terribles hechos con las frases ya mencionadas.

Ese 4 de agosto, Crisanta Mosso, madre de Karen, salió a trabajar como todos los días, Crisanta como muchas valientes mujeres de este país, era el único sostén de su familia, así lo relata en un video que circula en redes sociales, “Mi hija tenía muchos sueños, yo soy la única que los educó de la mejor manera”.

El 4 de agosto Karen y su hermano iniciaron el día como todos, sin imaginar lo que sucedería, entre las diez y las doce del día; alguien sin corazón allanó su casa, su refugio, el lugar que sabían seguro, el lugar donde estaban alejados de toda esa violencia que se vive en el Estado de México, entidad  que encabeza la lista negra en  feminicidios en este país, como lo ha llevado día a día el periódico y portal noticioso A Fondo EdoMex , quienes hasta la fecha llevan contabilizados 164 en lo que va de este 2016. Crisanta, Karen y Erick, tenían clara esa violencia por eso se cuidaban.

El 4 de agosto, quien o quienes traspasaron esos muros de seguridad que Crisanta tenía para sus hijos, lo violentaron con toda alevosía para violar y asesinar a Karen, estrangular a su hermano Erick y arrebatarle el alma a Crisanta, una madre desgarrada, a quien le vaciaron la vida, una madre suplicante que sólo exige justicia, “No es Justo que haya personas tan crueles que les hayan quitado la vida en su propia casa”, “Karen y Erick tenían sueños de bien para este país”.

Nadie vio nada, nadie escuchó nada, nadie se atreve a apiadarse del dolor de esta madre; nadie la siente.

Las autoridades no le dicen nada, como en muchos casos permanecen “investigando”.

Crisanta quiere tener enfrente al o los asesinos de sus hijos, preguntarles ¿por qué le hicieron esto a su familia?, ¿por qué tanta crueldad?, ¿por qué la dejaron vacía? …. “Mis hijos no merecían esto”.

¿Ya leyó?; ¿Ya imaginó? Lo que sería para usted encontrar esa escena tan desgarradora.  ¿Ya sintió como le sería arrancada el alma, el corazón de tajo?, ¿Ya entendió que puede ser cualquiera? ¿Trato de entender el grito desgarrador de esta madre? “MIS HIJOS NO MERECÍAN ESTO”

El día de ayer terminé de leer la primera novela del periodista y escritor Martín Moreno, “Días de ira”. Es difícil no sentir ira con todas estas historias, historias de mujeres que por el simple gusto de alguien sin escrúpulos son asesinadas en marejadas de violencia que son tsunamis que ya deberían de habernos envuelto a todos, historias reales que superan la ficción, historias que pocos se detienen a escuchar, a leer, tan solo a voltear a ver.

Días de ira es una novela que retrata la realidad de este país, sumido en la corrupción, en el cinismo, en la soberbia de quienes nos gobiernan. No así a esta sociedad sumisa apática que aun con todo el cinismo que nos han desgobernado seguimos permitiendo que sigan “gobernando” este país; que si no despertamos, si no detenemos tantos asesinatos, desapariciones, desgobierno y corrupción, seremos como esa oración que seguramente usted dice a diario. POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.

Una vez más piénselo, y en esta ocasión trate de sentir, aunque no conozca a Karen y a su familia; estos DÍAS DE IRA. “Quiero a los asesinos de mi hija”; AMÉN…

 

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