“Me quita la ropa y me toca”, decía niño de 3 años sobre su maestro de música que sigue libre

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septiembre 23, 2016

El agresor continúa libre a más de dos años de los hechos.

El agresor continúa libre a pesar de la denuncia en su contra.

“Mi maestro de música se llama César, me quita la ropa, me toca el pene y las pompas”, dice menor de 3 años. Los hechos ocurrieron en el Colegio Tepeyac Mexicano y su nombre es César Hinojosa Jaramillo ¡y está libre!
Por Yohali Reséndiz

“Mi maestro de música se llama César, me quita la ropa porque el maestro hace cosas malas, me la quita en la escuela del Tepeyac, me quita la ropa de arriba, abajo y los zapatos, me toca el pene y las pompas, me pega en el pene con la mano”.

“Se le pide al menor que con la ayuda de dos muñecos anatómicos muestre lo que el Maestro César hacía. Empezó a golpear al muñeco de mayor tamaño, mencionando que el muñeco grande era César y él, el pequeño. Tomó al muñeco grande y dejando al muñeco chico de pie, el muñeco grande le tocó los genitales, mencionando que, “lo quiero tirar a la basura porque es malo César”. Se le preguntó al menor por qué era malo César y respondió: “Porque me toca mi pene y mis pompas”.

Lo anterior es parte de un expediente de la Fiscalía de Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, contra César Hinojosa Jaramillo, profesor de Música del Colegio Tepeyac Mexicano, bajo el delito abuso sexual y señalado por un alumno de 3 años.

“Algo no estaba bien, sin decir ni una palabra mi hijo hablaba con su comportamiento, se orinaba y se hacía popo en clase y en casa. Le aterraba la sola idea de ir al baño o de ir a la escuela, estaba irritable, lloraba muchísimo a la hora de entrar al colegio, era un drama” dijo a periodismosatodaprueba.blogspot.com, una madre herida por lo ocurrido a uno de los amores de su vida: su hijo.

Si bien los comportamientos como esconderse detrás de su mamá, apatía con lo que estuviera relacionado con el Colegio Tepeyac Mexicano, miedo a la oscuridad, ser agresivo (aventar cosas, gritar o golpear), pesadillas y negarse a dormir solo (cuando desde los tres meses lo hacía), y no querer tener contacto físico con nadie (amistades o familia), además de lo anterior, durante el periodo vacacional de diciembre (19 de diciembre a 6 de enero) no desaparecieron, sino disminuyeron y el 7 de enero las alarmas se encendieron:

– “El maestro de música me molesta” dijo con su vocecita

-Al escuchar a su hijo, el corazón de ella, se detuvo por una millonésima de instante.
– ¿cómo que te molesta?

“Mi hijo explica que esto sucedía en el ‘salón de música y baños de niños grandes’ (los días martes de cada semana) que el maestro les decía que jugarían a dormirse y que cerraran sus ojos, además manifiesta de forma clara y precisa la forma (apretones) y lugar donde el maestro le tocaba, diciendo también que el maestro le tocaba su cara y se la apretaba a la altura de boca y cachetes…”.

El día jueves 14 de enero de 2016, el pequeño enfermó de gripa y no acudió a la escuela, aquella mañana fue reveladora ya que por la noche su hijo abrió “el secreto” y de manera detallada le contó a su mamá lo que el maestro César Hinojosa, (contratado, según el Colegio Tepeyac Mexicano en 2015) le hacía a él y a otros niños y niñas de su salón.

“Al escucharlo, mi esposo y yo decidimos que no iría más al Colegio Tepeyac Mexicano, ubicado en Talara 187 col. Tepeyac Insurgentes, y al día siguiente hablé con algunas mamás, con una vía telefónica y con la otra en mi domicilio. Ellas, al conocer lo que le ocurrió a mi hijo, interrogaron a sus hijos y hubo niños que aseguraron fueron tocados por el maestro, además de un testimonio de un pequeño testigo de los tocamientos a mi hijo y de otros compañeros. Fue hasta el lunes 18 de enero que nos presentamos mi esposo y yo junto con otros dos matrimonios en el colegio donde sucedieron los hechos (Colegio Tepeyac Mexicano) y expusimos el caso ante la autoridad educativa, al solicitar reunión con la directora general, Sandra Serrano Marmolejo, la directora de preescolar, Adriana Rojas, dijo que se encontraba indispuesta, se negó a abordar el tema y se negó a comentar cualquier cosa por lo delicado del tema. Insistimos y bajo presión hecha por mí y diciendo que si no nos escuchaban iríamos a otra instancia, fue como la directora general nos atendió con la condición de que solo uno pasara a platicar”.

La madre del pequeño cruzó la puerta que le cambió la vida, los pasos eran pesados, no había viento, el tiempo se había detenido, aquel patio que conecta hasta la casa de las religiosas fue eterno y con la voz entrecortada y al mismo tiempo firme dijo: “Siento la responsabilidad de avisar a los demás papas y lo haré”. “Tomaremos las medidas necesarias inmediatas, lo correremos (despedir), pero le pido prudencia y discresión. Aún no le avise a los padres de familia” respondió para salir del paso, acorralada y débil la directora consiente que, de hacer caso omiso, podía perderlo todo. El caso Matatena era reciente y no estaría en una situación tan dolorosa, así que….lo despidió.

Un oficio de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal, Secretaría de Educación Pública, Oficio No. DGOSE/ CSEP/217/8858/2016 en poder de esta reportera, con fecha 13 de mayo de 2016, firmado por la Coordinadora Sectorial de Educación Preescolar, Licenciada Guadalupe Jaramillo Flores señala: “Como parte del seguimiento a los hechos manifestados….dejaron recomendaciones precisas en materia de salvaguarda de la integridad física, psicológica y emocional de los niños preescolares…reforzar las medidas preventivas y correctivas de hechos similares”.

y listo! eso fue todo por parte de las autoridades “educativas”….un oficio muy bonito con hoja membretada y sellito de la Secretaría de Educación Pública.

Para otra familia, los días jamás volvieron a brillar igual. Las semanas transcurrieron y una llamada de la propia directora Sandra Serrano, les avisó de una reunión.

“Sólo éramos 5 matrimonios, ningún padre más de familia”.

De la plantilla laboral, dos maestros tenían contacto directo con los niños, el maestro de música (señalado como presunto agresor) y el maestro de educación física. La escuela siempre aseguró que en ningún momento se quedaban solos con ningún maestro, ni en ninguna clase extra y que el grupo es acompañado por una maestra titular del grupo 1° de preescolar, de nombre, Kenia Vanesa Vargas Méndez, grupo al que pertenecía, el pequeño.

“Cuando le pregunté a mi hijo durante la plática que tuvimos el jueves 14 de enero si la maestra estaba en clase de música con ellos en ese salón, dijo que no, que solo el maestro y algunos otros niños señalan lo mismo respecto a la maestra y aseguran que no estaba en clase de música con ellos”

Días después, la autoridad del colegio tomó decisiones estériles y/o “cartas en el asunto” y despidió a la maestra también, “por incumplir en sus funciones, además, aseguró la directora general, Madre Sandra Marmolejo, que estaba en un periodo y aún no firmaba su contrato, igual que el maestro de música que ingresó al colegio en agosto de 2015 y listo, esa fue su solución.

Regresamos a lo mismo: ¿Y el menor violentado? ¿Y sus derechos? ¿Y la familia? ¿Acaso alguien preguntó si el menor está siendo atendido por un especialista? ¿Acaso no es importante la atención integral de una familia que ha sido agredida y que por supuesto, no está preparada para enfrentar una situación tan dolorosa? ¿Es, ya los despedimos y ya? ¿Es, “Yo inspectora fui y dejé recomendaciones”? ¿Hasta cuándo las escuelas serán irresponsables y no asumirán lo que ocurre dentro de sus paredes? ¿Hasta cuándo cualquier enfermo disfrazado de maestro podrá con toda impunidad lastimar a un pequeño, violentarlo, agredirlo, amenazarlo, atemorizarlo, destruirlo, invadir su cuerpo, sin que nadie le haga nada y ande libremente dando clases en otra escuela, buscando víctimas, hasta cuándo?

Esta reportera llamó al Colegio Tepeyac Mexicano para solicitar una entrevista sobre el caso, conocer su versión, escuchar un poco de indignación por lo ocurrido, pero es más fácil evadir las responsabilidades en lugar de enfrentar y al enterarse del motivo de mi llamada y después de preguntarme nombre y motivo, la respuesta fue un “permítame”…..música, música…música y más música para que al final cortaran. Y al marcar de nuevo, se excusaran de que la directora no podía atenderme.

El día que las autoridades educativas presten atención y sigan protocolos las cifras de abusos sexuales disminuirán y las víctimas y sus familias podrán enfrentarlo acompañados y no solos, casi casi huyendo, señalados y encima discriminados.

El colegio brindó apoyo psicológico para el menor y a sus padres con la psicóloga del colegio, Lic. Itzel Lazcano, dentro de sus instalaciones, la cual por cierto, corroboró la agresión al menor pero propuso de nuevo reincorporarlo a la institución ya sin la maestra del grupo ni el maestro señalado como agresor. Luego, como todo, minimizaron el caso y la visita del menor con Lazcano se fue aplazando hasta ser nula. “Es un niño normal y ya se desenvuelve como cualquier niño de su edad, dijo una insensible psicóloga”

Eso no era cierto. El menor ya había sido lastimado y su familia, también.

A pesar de eso, días después el menor regresó a clases por recomendación de la psicóloga del Colegio Tepeyac Mexicano y a los síntomas anteriores del menor provocados por el presunto abuso también se sumaron las múltiples quejas de Karla Erika, su nueva maestra.

“Mi hijo todo el tiempo estaba presionado, “está difícil”, “yo no puedo”, “no me sale”…decía”

Aquellos días fueron los más revueltos, tristes, sin salida, todo giraba en torno siempre a lo que aquel hombre, disfrazado de maestro le hizo a uno o varios menores.

“Mi hijo me dijo cuando él tocaba le decía al maestro ¡“déjame, déjame!!! El Maestro jugaba con él y le hacía cosquillas en el pene, pompas, brazos, pecho y piernas. Al mismo tiempo que lo empujaba…. Y que el maestro no le hacía caso”.

Las lágrimas de su hijo se convirtieron en un medio de comunicación, cada vez que el menor era llevado al colegio se aferraba a su madre diciendo: “no, ahí no, hay fantasmas, mami”, ninguna madre resiste tanto dolor y el 4 de febrero, ella y su esposo dieron de baja a su hijo, veinte días después fue oficial para el colegio.

El 27 de mayo de 2016, copia del documento firmado por el perito en psicología de la PGJDF en poder de esta reportera concluyó que:

“El menor sí presenta alteraciones, tales como el miedo, agresividad, violencia, retraimiento social, vergüenza, ansiedad, problemas de control de esfínteres, problemas de sueño y alimentación, alteraciones a las identificadas en menores que han sido agredidos sexualmente”.

Hoy, que usted me lee, este menor acude a terapia y cada decisión que él cree equivocada ofrece disculpas y se siente culpable cuando no lo es. Aquí el único señalado por varios niños tiene un nombre y se llama CÉSAR HINOJOSA JARAMILLO, quién fue citado a declarar el pasado 6 de julio por Julio César Martínez, entonces Ministerio Público asignado al caso turnado en la Fiscalía de Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México donde por cierto, le permitieron tener acceso al expediente y declaró: “La escuela es muy grande, hay mucha gente, imposible que yo haga algo así, además Katia Vanesa Vargas Méndez, Maestra titular, está siempre en mis clases”.

Lo anterior es parte de su primera y única declaración, que contrasta primero con la víctima y con otros pequeños que aseguraron a las autoridades educativas que ella no estaba en el salón de música. ¿Por qué la autoridad no ha citado a la profesora para saber quién miente?

“No podemos violentar sus derechos y hay que darle su derecho de defensa, tiene que traer pruebas a su favor” dijo el MP a una angustiada madre.

Hasta el día de hoy, 21 de Septiembre, César Hinojosa Jaramillo no se ha presentado y hasta el día de hoy, si, hoy le fue asignado un juzgado.

“Actualmente mi hijo asiste a otro kínder desde fines de febrero de 2016 en el cual se desenvuelve y se relaciona sin problemas, en repetidas ocasiones, me dice que le gusta su nueva escuela que el Colegio Tepeyac Mexicano ya no, porque el maestro de música le hace cosas feas y malas a los niños”.

“En las primeras sesiones de terapia, mi hijo evadía el tema, sin embargo en cualquier actividad con la doctora siempre menciona al maestro César.

Recién sucedidos los hechos pedía que le peguemos al maestro, su papá, su hermana y yo y que lo acusemos con la policía.

Por último cabe señalar que la escuela nos avisó (febrero) que hicieron su declaración, debido a que nosotros les dijimos que actuaríamos legalmente finalmente, ya que en un principio de momento dijimos que no denunciaríamos hasta que mi hijo estuviera en terapia psicológica y recuperara su autoestima, seguridad y confianza, ya que todo esto afecto terriblemente su estabilidad emocional y toda nuestra familia. Sin embargo el 17 de abril, denunciamos.

Si bien el Colegio Tepeyac Mexicano les avisó a los padres de familia de la denuncia, nunca les entregó ningún papel de seguimiento ni ninguna información al respecto, y varios son los padres de familia que esperan fecha para ratificar con el ánimo de que no haya impunidad….”hasta esa fecha, nadie nos había llamado para ratificar la denuncia….”.

-¿Y el “maestro de música”, dónde está?

-Libre

 

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