Asesino se hizo pasar como maestro para escapar de policías y mató a tres

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octubre 30, 2016

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JOCOTITLAN, Méx.-30 OCTUBRE 2016.-Por lo menos había cometido unos diez homicidios previó a matar a sangre fría a tres agentes ministeriales, antes de ser abatido al interior de un Colegio de Bachilleres del Estado de México se hizo pasar como maestro para pasar desapercibido.

Efraín de aproximadamente 35 años de edad, era un homicida, originario de Zumpango, intentó escapar de la justicia ocultándose en el rural municipio de Jocotitlan, ubicado en la zona norte de la entidad.

La tarde del lunes 17 de octubre oficiales de investigación de la Procuraduría General de Justicia estatal tenían encomendado ejercer una orden de aprehensión en contra del hombre por el delito de homicidio.

De acuerdo con la carpeta de investigación que se inició para su captura y proceso las autoridades le achacaban al menos diez crímenes, tenía amplia experiencia en el manejo de armas de fuego.

Ese día, en primer momento mató a un elemento a bordó de un vehículo oficial cuando se enfrentaron a balazos para evitar que fuera detenido, dándose a la fuga sobre la carretera federal Ixtlahuaca – Jilotepec.

En su intento de huir buscó pasar desapercibido metiéndose al centro educativo ubicado en la entrada de la comunidad San Francisco Yeche para llegar a un salón de clases y tratar de hacerse pasar como maestro.

Fuentes cercanas a la investigación indicaron el hombre pidió a los alumnos que estuvieran tranquilos, mientras se agarraba su pistola que llevaba fajada en la espalda para no ser descubierto ante el operativo que se inició.

“No griten ni hagan nada, no pasará nada decía el sujeto”, relató la fuente, mientras a fuera llegaban vehículos con elementos ministeriales para tratar de detenerlo, efectivamente por asesinato, sin embargo, no llevaban chalecos antibalas.

Enseguida, decenas de policías llegaron al plantel educativo, suscitándose un nuevo enfrentamiento, con habilidad abatió a dos agentes, menciona el hombre llevaba consigo dos cargas en su arma.

Con la llegada de refuerzos, Efraín enfrentó a los uniformados pero fue muerto antes de que fuera detenido, en los salones los estudiantes escuchaban los disparos sin saber de qué ocurría en realidad.

Por la forma y certeza con la que hizo las detonaciones, el sujeto dominaba el uso de las armas, aunque a decir de los elementos operativos faltó tanto astucia como medidas de seguridad para realizar la detención.

El cuerpo fue reclamado por un hermano y llevado hasta la delegación de Iztapalapa en la Ciudad de México dos días después de los hechos, confirmó la fuente consultada.

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