Con una bala en el cuerpo, María maneja su taxi en Ecatepec para vivir

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noviembre 17, 2016

Ahora todos los pasajeros se le hacen sospechosos.

Ahora todos los pasajeros se le hacen sospechosos.

ECATEPEC, Méx.- 16 DE NOVIEMBRE DE 2016.- Una mujer que desde hace 11 años es taxista, trabaja con  temor desde que unos delincuentes que se hicieron pasar por pasajeros  le dispararon para asaltarla y hasta la fecha sufre las secuelas de la herida  de bala que quedó incrustada en su pierna derecha.

María de La Luz Ramos Salazar, de 50 años de edad,  con residencia en la colonia Jardines de Morelos y estudios de preparatoria trunca, explicó que desde el 23 de enero del año 2015, su vida cambió rotundamente, ya que desde esa fecha en la que fue asaltada, ahora todos los pasajeros se le hacen sospechosos, pero tiene que seguir laborando para  mantener el hogar y sacar adelante  a sus dos hijas que están cursando la universidad, al ser madre soltera.

Lulú, como la conocen sus amigos, comentó que  desde hace diez años que regresó de Estados Unidos,  lugar a donde se fue después de separarse del padre de su segunda hija  porque sufría maltrato familiar, pensó en una manera de trabajar para no descuidar a sus hijas, por lo que se compró un auto tipo Tsuru, color blanco modelo 1999, con placas de circulación MLA-6931, del Estado de México,  y comenzó a trabajar de taxista en la comunidad de Las Américas, en un horario de 5 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

Dijo que esto le permitía  dar vueltas a la casa donde  viven sus padres de 73 y 84 años de edad, y  atender a sus retoños, para luego salir a trabajar nuevamente, terminando su turno entre  nueve y diez de la noche.

Pero al pasar dos años, cuando empezó a circular transporte público dentro del fraccionamiento,  el pasaje empezó a bajar, por lo que se presentó a la base de taxis  pertenecientes a la  línea Morelos, ubicados en avenida Juárez Norte, en la colonia San Cristóbal Centro,  ahí dijo que preguntó a los taxistas si le daban la oportunidad de trabajar en ese lugar.

El dirigente de los taxistas, recalcó María de la Luz, estuvo de acuerdo y  le indicaron que sería en el horario de las 18:00 a las 22:00 horas, por lo que en las mañanas  trabajaba en las Américas y por la tarde en  San Cristóbal.

“Como a mí nunca me habían asaltado, me gusto más trabajar de noche y me quedaba hasta las dos o tres de la mañana, porque ahorraba gasolina, ganaba más y evitaba el tráfico, y aunque muchos de mis compañeros me decían que no me quedara tan tarde porque era peligroso, yo no entendí y seguí con mi horario”, asevero Lulú.

Sin embargo, el 23 de enero de 2015, cerca de las 2:00 de la madrugada, comentó que al ver que ya no había pasaje, decidió irse a su casa, y fue en la avenida Primero de Mayo que tres personas, entre ellos una mujer de aproximadamente 17 años de edad, que se encontraban  a las afueras de la tienda OXXO, le hicieron la parada.

“Yo vi que se trataba como de una familia, al ver a la jovencita, y como estaban preguntando en el OXXO, decidí llevarlos, pero nunca pensé que eran rateros”.

Indicó que  un sujeto de  aproximadamente 29 años de edad se subió adelante, mientras la menor de edad con otro individuo de aproximadamente 20 años,  en la parte de atrás, así iniciaron su camino mientras le indicaban que  los llevara a la colonia 19 de Septiembre, y querían obligarla a entrar por una calle obscura, a lo que ella se negó.

“Di vuelta al retorno,  vi una imagen de la virgen y en mi pensamiento dije ‘cúbreme con tu manto por si me quieren asaltar’, porque ya los veía sospechosos,  después salí a la vía Morelos  para dar vuelta en avenida Nacional e incorporarme a avenida Palomas; sin embargo, al llegar a la Aurrerá,  les dije que ahí los dejaba, pero el sujeto que iba a mi lado sacó su arma, me amenazó y dijo ‘si te bajas, te disparo’”.

Afirmó que aunque sintió mucho miedo, abrió la puerta, sacó un pie y de nueva cuenta el delincuente  le agarró el brazo y le volvió a recalcar que si se bajaba  le dispararía.

“Decidí bajarme del Tsuru y al momento de descender sentí el impactó en la pierna derecha,  por lo que la agarré al sentir  que ya sangraba y seguí corriendo, pensé que me dispararían por la espalda, ya que vi que la mujer y el hombre que iban sentados en la parte de atrás pretendían seguirme”.

Dijo que al voltear, minutos después, vio que los malhechores se habían llevado su  taxi y  comenzó a voltear a todos lados para pedir ayuda,  pero al llegar a la Farmacia del Ahorro pidió a la empleada que la apoyara porque la acababan de asaltar y estaba herida.

“La muchacha muy amable llamó al guardia de seguridad y habló por teléfono a mis familiares para que fueran por mí, mientras llegaba una ambulancia, pero como primero llegó mi hija,  me subieron a un auto  y me trasladaron al Hospital de las Américas”.

Dijo que en el nosocomio solo la mantuvieron 24 horas, le sacaron una placa y limpiaron la herida, asimismo le informaron que  la bala no podían sacársela ya que estaba pegada a una arteria de alto peligro, y que ahí se quedaría, ya que no se le infectaría la lesión, porque la bala se  iba a cauterizar.

Al enterarse de lo que había pasado, uno de sus amigos, horas después, junto con más taxistas,  se dieron a la tarea  de  buscar el taxi robado y lo encontraron  con el interior desmantelado en una calle oscura de la colonia 19 de Septiembre.

“Duré casi tres meses  sin poder trabajar debido al dolor que sentía en la herida, me daba fiebre, escalofríos y tuve que ver doctores particulares que a través de antibióticos bajaron la infección,; al comenzar a caminar tuve que usar bastón y mis hermanos desde Estados Unidos me mandaban dinero para mis gastos”, recordó María.

Mencionó que ahora tiene pánico, pero tiene que seguir trabajando ya que cubre la mayoría de los gastos de la casa donde vive con sus papás, además de que sus hijas están estudiando, una de ellas también es madre soltera y la apoya con  su pequeña.

“En serio estoy traumada desde el asalto,  incluso  he llegado a bajar a pasaje en el camino porque se me hacen sospechosos, tengo miedo, pero a mi edad ya no puedo conseguir trabajo en otra parte y aquí tengo la oportunidad de atender a mi familia, y más ahora que mis padres están enfermos y necesitan de mí”, dijo  señalando la marca de la herida en la pierna.

Mostrando  el estudio clínico y recetas que le dieron en el Hospital General de las Américas,  recalcó que no fue a recoger al nosocomio la placa donde se ve la bala incrustada entre la pierna y el abdomen bajo, cuya consecuencia son dolores frecuentes, pero que aunque cuenta con  póliza del Seguro Popular no procedió  porque no cubre esas situaciones; asimismo dijo que le indicaron que se tenía que hacer otros estudios que no se realizó por falta de recursos económicos, pero  espera acudir pronto.

María de la Luz aseguró que hay días en los que no se siente bien de salud, pero seguirá conduciendo su taxi, el cual tiene  en el taller por varias fallas mecánicas,  por lo que le prestan una unidad para trabajar, aunque sabe el peligro que representa ante tanta inseguridad que hay,  pero su prioridad es sacar adelante a sus hijas que están  a punto  de titularse, ayudar a sus padres y también ver por el bienestar de su nieta.

 

 

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