Don Leonardo arriesga su vida como velador en calles de Ecatepec al no encontrar trabajo

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noviembre 28, 2016

Muchas personas ni siquiera le abren la puerta.

Muchas personas ni siquiera le abren la puerta.

ECATEPEC, Méx.- 28 DE NOVIEMBRE DE 2016.- Leonardo Gallegos Vargas, de 57 años,  al no encontrar trabajo en alguna empresa  o fábrica debido a que no lo contratan por su avanzada  edad,  labora como vigilante de barrio,  recorriendo por las noches  a bordo de una moto  las calles, teniendo como único salario la cooperación voluntaria que le dan las personas, dinero que dijo  es poco y tiene que administrarlo para poder  subsistir.

El hombre vestido  con pantalón, chamarra, botas  y gorra negra,   cuya única arma es una macana,  comentó que hace algunos años  fue empleado municipal,  pero fue dado de baja después de 18 años de laborar en SAPASE, en el periodo  que fue presidido  por   Agustín Pastrana, de ahí comentó que consiguió trabajo como guardia de seguridad  privada,  donde también lo despidieron cuando decidió faltar un día para ir a sepultar a su padre, posteriormente dijo que empezó vender garrafones de agua.

Pero a falta de  empleo, optó desde hace cinco años  por aceptar ser vigilante, conocido también como “velador”,  y a bordo de una bicicleta  inició sus rondines en las colonias Laguna 21, Jardines de Xalostoc, Melchor Ocampo y  desde hace cinco meses  en Granjas Valle de Guadalupe, acompañado de su compañero de nombre  Salvador Cisneros García, también de 57 años de edad.

Aunque no padece problemas de salud,  el nativo del estado de Hidalgo, indicó que inician su primer recorrido de  las 22:00 horas a la 1:00 de la madrugada y de las 3:00 a las 5:00 de la  mañana.

“Pero ahora ya no me canso tanto,  antes andaba en bicicleta pero hace un año mi hija me regaló esta moto color rojo   y así es más rápido auxiliar a las personas que te solicitan apoyo”, dijo el señor.

Explicó que aunque se exponen,  al no contar con armas ante la inseguridad que se vive, para defenderse en caso de algún ataque por parte de delincuentes, han logrado  evitar con su presencia que personas sean despojados de sus autos y a transeúntes de sus pertenencias.

El uniformado recordó  que tiene 20 años radicando en este municipio,  y hace  15 se divorció de su esposa, con la que vivía en  la casa que le construyó en el poblado de Chiconautla,  a quien le dejó la propiedad para que  habitara con sus tres hijos que ya son  profesionistas.

Por lo que desde hace casi ocho años volvió a rehacer su vida y se juntó con otra persona, cuya residencia está ubicada en la Cardonal Xalostoc, en donde paga una renta de mil 800 pesos mensuales.

Insistió  que como no cuentan con un salario fijo  y solo sobreviven de las dadivas de la ciudadanía,  obtiene un promedio de entre  700  a 800 pesos a la semana por el trabajo que realiza de vigilancia en cuatro  colonias, las cuales recalcó son pequeñas.

Reveló que pasan a cobrar los días sábados, pero mucha gente ni siquiera les abren las puertas y la mayoría que les da un apoyo es de 5 a 10 pesos, a quienes entregan un recibo donde están escritos el nombre y el número telefónico para cuando  requieran de algún auxilio.

“Mucha gente piensa que nuestro trabajo no es importante,  pero nosotros nos arriesgamos al vigilar que en las calles no pase nada, inclusive hemos sido correteados por delincuentes al ser sorprendidos cuando intentan robar y hemos tenido que refugiarnos  en un  sector de la policía que queda a unas cuadras de una de las colonias que recorremos durante la guardia nocturna “, aseveró Leonardo.

Don Leonardo, quien tristemente  dijo que  debido a su edad es la única opción laboral que tiene,  trabaja con todo su entusiasmo para servir al prójimo,  y que  varias mujeres que han sido víctimas de la delincuencia,  ahora le piden apoyo para que  estén presentes a la hora que salen de sus hogares a tomar el camión  para ir a sus lugares de trabajo, alrededor de las 5:00 de la mañana.

“Nosotros estamos para auxiliar, no tenemos armas para enfrentarnos con delincuentes, pero cuando hemos visto algo sospechoso hemos llamado a oficiales de la policía, quienes a veces llegan y a veces no”, relató el Gallegos Vargas.

Ahora teme que le quiten el trabajo en una colonia en donde  saca  por lo regular cerca de 300 pesos a la semana, la mitad de lo que junta en comparación con las otras tres comunidades, debido a que una persona que no es autoridad auxiliar no está de acuerdo en la labor que realizan, pero dijo que recabara firmas con los vecinos para que  vean que todos los días así llueva, o haga frio, efectúan sus guardias nocturnas.

Mencionó que   aunque sabe que es un trabajo riesgoso, él se encuentra feliz realizándolo y ahora ya hasta le han puesto un sonido de pato a sus motos,  con las  que pasan por las calles y avenidas haciendo ruido para que las personas de las colonias  donde realizan su vigilancia se enteren que están cerca por cualquier  cosa que pudiera surgir.

Hoy don Leonardo solo pide a los ciudadanos de las comunidades donde  presta su servicio, lo dejen seguir  laborando, debido a que es el único empleo que tiene para subsistir, ya que a sus 57 años ha intentado buscar otros empleos pero  no logra encontrar debido a que en las empresas o fabricas ya no contratan a gente  de su edad.

 

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