Misael de 9 años es buen estudiante y vende chicles para salir adelante en Ecatepec

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octubre 19, 2016

El pequeño afirmó tener permiso de sus padres por ir bien en la escuela.

El pequeño afirmó tener permiso de sus padres por ir bien en la escuela.

ECATEPEC, Méx.- 19 DE OCTUBRE DE 2016.- “Mis papás no me mandan a trabajar, a mí me gusta ganar mi dinerito”, dijo Misael, de tan solo 9 años de edad, quien vende chicles por calles de la colonia Ejidos de San Cristóbal.

Vestido con  un pantalón color gris, camisa blanca, suéter azul y zapatos negros,  uniforme de la escuela a donde va a tomar sus clases, Misael Leyva Tapia, camina con su cajita de chicles los cuales ofrece a  la venta a un peso, por la comunidad en mención, donde  dio a conocer que se ubica su  domicilio.

“A mí  me gusta vender para ganar dinero”, comentó Misael,  quien dijo que desde los cinco años de edad se ponía a vender dulces a las afueras de su casa, quien aseguró no conocer el nombre de la calle donde se ubica y  que hasta la fecha  sigue realizando sus ventas caminando por su comunidad.

Sonriendo indicó “yo soy buen estudiante curso el cuarto grado de primaria en el turno vespertino, en la escuela  Emiliano Zapata, ubicada en la avenida Revolución, pero yo no  me voy solito  pasa por mí el autobús escolar y me trae de regreso”.

Muy serio al preguntarle si lo obligaban sus padres a trabajar contestó: “no, ellos no me mandan a trabajar, yo quiero trabajar unas horas y ganar mi dinerito y no descuido mis estudios, diario hago mis tareas”.

Misael  señaló  ser el menor de seis hermanos y que a pesar de que a veces se queda solo en su casa, sigue firme en seguir con su venta de gomas de mascar y así sacar dinero y comprarse  las cosas que desee.

“A veces cuando me quedó en casa,  me encanta ver la tele, pongo películas y las veo, pero a veces me aburro y me pongo hacer otras cosas”, aseveró el menor de edad

Precisó que su  mamá trabaja en un taller de costura y su papá es conductor de transporte público, pero que lo han dejado vender porque sus calificaciones de la escuela son excelentes.

“Yo vendo desde las 7:30 y hasta las 11  de la mañana y llego a hacer mi tarea, para después ir  a la escuela, pero cuando regresó  me pongo a vender nuevamente solo un rato”.

Recalcó Misael que hay días que se venden hasta  más de diez cajas de chicles, los cuales ofrece a un peso,  aunque hay veces las ventas son bajas.

El pequeño estudiante, de tez morena y ojos pequeños, insistió en que en ningún momento sus padres lo envían a trabajar vendiendo, pero que le dan permiso de que lo haga.

Sonriendo, ofreciendo chicles a los transeúntes con las palabras “chicles, chicles a peso”, aseguró que no dejará sus estudios aunque todavía no sabe que profesión elegirá, pero que aunque crezca seguirá realizando sus ventas.

Al preguntarle que si no le daba miedo andar solo y tan pequeño por las calles ante tanta inseguridad, respondió sonriendo “no, porque yo no ando en la calle  cuando esta obscuro y trató de estar donde haya gente para poder ofrecer los chicles y hasta ahorita no me ha pasado nada”.

Finalmente, con su uniforme puesto, Misael apuntó “bueno, ya no puedo seguir contestando más preguntas, ya se me hace tarde seguiré vendiendo porque ya  mero terminaré  con una cajita de chicles y  tendré que ir   a terminar  mi tarea”.

 

 

 

 

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