SECTAS. Lex Ashton, Osmar y Julio César; los jóvenes mexicanos llenos de odio y violencia

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SECTAS. Lex Ashton, Osmar y Julio César; los jóvenes mexicanos llenos de odio y violencia

En México, la violencia ya no solo se gesta en la calle, también en foros, grupos cerrados y perfiles donde el resentimiento encuentra eco,  al menos dos ataques fatales recientes han sido vinculados directamente con jóvenes que consumían y replicaban ideología incel, esa comunidad digital marcada por misoginia, frustración y glorificación de la violencia.

Uno de los casos más crudos ocurrió en octubre de 2025, en el CCH Sur, ahí, un joven de 19 años identificado como Lex Ashton atacó con un cuchillo a estudiantes, asesinando a un menor de 16 e hiriendo a un trabajador, después se supo que participaba activamente en foros de odio y que su plan era mucho más grande.

Meses después, en marzo de 2026, la violencia llegó a Lázaro Cárdenas, Michoacán. Osmar “N”, de apenas 15 años, ingresó armado a la preparatoria ‘Antón Makárenko’ y asesinó a dos maestras: María del Rosario Sagrero y Tatiana Madrigal, horas antes había publicado fotos con un fusil AR-15 y mensajes misóginos anunciando lo que vendría.

Se trata de jóvenes que no solo consumen odio, sino que lo presumen, en ambos casos, las redes sociales funcionaron como vitrina y detonante, donde los agresores buscaron validación antes de ejecutar los ataques.

Este 20 de abril otro episodio encendió las alarmas en Teotihuacán. Julio César Jasso, de 27 años, subió a la Pirámide de la Luna y disparó contra turistas antes de suicidarse, el joven portaba una playera con la leyenda “Disconnect and Self-Destruct” , con guiño directo a la masacre de Columbine.

Aunque no se ha confirmado un grupo específico detrás, las investigaciones detectaron simbología y comportamientos ligados a comunidades digitales radicales. Entre sus pertenencias había armas, un cuchillo y material con referencias ideológicas que refuerzan un perfil violento.

Las autoridades ya no hablan de casos aislados, entre foros incel, “legiones” digitales y hasta el uso de redes por grupos criminales, el terreno para captar jóvenes vulnerables está más activo que nunca y el resultado deja de ser virtual para convertirse en tragedia real.

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