«Dicen que fueron cuatro chavos que venían armados en una camioneta blanca, sin placas, los que se los llevaron», comenta Francisco, hermano de Arturo de los Santos y tío de Michel Rocha, quienes desaparecieron el pasado 10 de enero en calles de la colonia Luis Donaldo Colosio, en el municipio de Ecatepec.
El día de los hechos, el denunciante se enteró de lo ocurrido por medio de una llamada hecha por vecinos de la calle Cerrada Texcoco. Él estaba en Poza Rica, Veracruz, de donde es originaria toda la familia y desde allá tuvo que viajar de urgencia de vuelta hacia el Estado de México, con la intención de resolver la situación.
Un conocido de Francisco, inicialmente le comentó que las personas que se habían llevado al hombre de 43 años de edad y a su entenada, la joven de 20 años, habían sido agentes de investigación de la Fiscalía mexiquense, pero esto nunca fue comprobado.
Arturo había sido guardia de seguridad en el municipio de Jaltenco, después renunció y actualmente trabajaba un mototaxi y también era comerciante. Zareth (Salem) Michel tenía 3 días de haber llegado a la entidad mexiquense, se trasladó desde Veracruz en busca de oportunidades de trabajo. «Desgraciadamente le tocó la mala suerte», dice con angustia Francisco.
Dos días después, Francisco fue a levantar la denuncia ante las autoridades para que se generaran las fichas de búsqueda correspondientes. El día 13, los policías de investigación acudieron al domicilio a buscar indicios que pudieron ser útiles para las indagatorias correspondientes.
De acuerdo con la versión de Francisco, existe una cámara particular que pudo haber captado el momento en el que sus familiares fueron sustraídos, pero un lapso de tiempo fue eliminado por el propietario, quien no explicó el motivo. «Los oficiales se dieron cuenta de que desde las 6:40 borraron todo eso y otra vez empezó la grabación a las 8. Pero no han hecho nada», manifestó.
El caso dio un giro drástico cuando el único testigo, identificado como Elíseo Pérez, quien dijo haber sido agredido por los responsables el día de los hechos, sin haber podido comprobarlo, también fue levantado, al parecer por las mismas personas a bordo de la misma camioneta, el 22 de enero.
La línea de investigación no es clara para Francisco, puesto que es información que las autoridades no le han dado a conocer. De momento, él sigue tocando puertas y solicitado incansablemente el apoyo de la comunidad en general para dar con el paradero de sus familiares. No pierde la esperanza de encontrarlos con vida.
