— Vine porque me llamó mi vecina y que habían matado a alguien.
— ¡Me quedé muy angustiada, no puedo creer que les hicieran eso!
—Mi familia, ellos eran buenas personas y no merecían morir así.
—Ya sale el olor.
Son algunas de las frases que murmuraban los habitantes de la Bondojito, en Alcaldía Gustavo A. Madero, luego de que se regó el rumor sobre el hallazgo de dos cuerpos dentro de una cisterna.
Y es que desde que se empezaron a concentrar policías y unidades de emergencia en la calle Norte 70 y Henry Ford, en la colonia Faja de Oro, los curiosos fueron y vinieron para enterarse de lo que sucedía.
Hasta el momento todo indica que los cuerpos hallados en la cisterna del inmueble, el cual era ocupado como un negocio de venta y renta de andamios y columpios, pertenecen a Lilia Aldama y su esposo Alejandro Rojas, será la Fiscalía General de Justicia (FGJ CdMx), quien lo confirme al concluir las indagatorias.
Fue el pasado 13 de febrero que la pareja, ambos de 62 años de edad, fueron vistos por última vez al llegar a ese inmueble, desde su domicilio en Tlalnepantla.
“Al parecer ellos llegaron ahí en su motocicleta, pero ya no los vieron salir, aunque los vecinos aseguran que no vieron nada raro; no tenían problemas, no tenían hijos, eran tranquilos, unas buenas personas”, dijo la prima de Lilia.
Aunque la pareja fue vista por última vez el 13 de febrero, fue una semana después que sus familiares se percataron de sus ausencia y denunciaron la desaparición en la CdMx y el Estado de México.
Los días transcurrieron y los familiares continuaron buscándolos, fue la noche de ayer martes, cuando se percataron del olor putrefacto en el negocio que por más de 20 años trabajó la pareja.
Con autoridades y familiares ingresaron al inmueble, donde corroboraron el hallazgo de dos personas dentro de la cisterna.
Cerca de las 10 de la mañana, hasta la calle Norte 70 llegaron policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), personal de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Proteccion Civil, del Heroico Cuerpo de Bomberos (HCB) y peritos de la Fiscalía General de Justicia (FGJ CdMx).
Una vez que arribó el perito en Química se permitió el ingreso de los equipos de emergencia para indagar en la escena del crimen. Fue cerca de las 11 horas que se abrió la puerta.
Al menos 10 bomberos, peritos, policías de Investigación, de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y Protección Civil tuvieron acceso al inmueble.
Dos sierras, un pico, un hacha, cuerdas, palas y equipo hidráulico desfiló de manos de los bomberos hacia el interior del inmueble.
El motor de las sierras resonaba en la zona y de pronto soplaba el viento y se percibía el olor putrefacto.
“Se rompió el concreto, llegamos a un tinaco de mil 100 litros, así que hubo que cortarlo, como si deshojarás una flor, con la sierra quitaron todo el plástico, falta romper el cemento y así llegaremos a los cuerpos, pero tardaremos unas dos horas más”, informaron a A Fondo.
Cerca de las tres de la tarde, bomberos y peritos tomaron un descanso, mientras esperaban la llegada de una retroescabadora y un camión para retirar el cascajo.
Apenas pasó una hora y de nuevo comenzaron las labores para el rescate de los cuerpos, ya con la maquinaria.
Fue cerca de las 18 horas, que los cuerpos de Lilia y Alejandro fueron rescatados de entre media tonelada de cemento, la cual tuvo que ser fragmentada.
Hasta el momento no hay personas detenidas por estos hechos y las autoridades continúan investigando cómo fue que la pareja terminó bajo la cisterna de su negocio.
Familiares de estas dos personas esperan que las autoridades les expliquen cómo fue que dos personas honestas y trabajadoras hayan terminado sus días de esa manera tan cruel.
