El argentino Diego Sebastián, llegó al penthouse de Jonathan Meléndez y Paola su esposa le abrió la puerta. Adentro, la tragedia comenzó: la maniató a ella y a su pequeña hija de tres años, luego no tuvo compasión y les disparó.
Aleyda “N”, originaria de San Martín Cuautlalpan en el municipio de Chalco y nana del niño de seis años, también fue asesinada, mientras el pequeño escuchó los balazos y se escondió debajo de una cama. Y ahí se quedó, en silencio, mientras su familia era masacrada.
Minutos después llegó Jonathan, buscó a su esposa y a sus hijos, pero se encontró con Diego Sebastián, quien le exigía 300 mil pesos. Jonathan descubrió lo que había pasado y comenzó a gritar, entonces el asesino le quitó la vida en la sala.
Diego Sebastián salió del lugar y escapó en un auto rojo conducido por Gerardo, el segundo detenido, las cámaras siguieron la ruta hasta que fueron ubicados y detenidos. El chofer contó que su patrón le había dicho que iban a cobrar “una lanota”, sin imaginar el infierno que acababa de desatar.
Diego Sebastián revisó que los elevadores no tuvieran cámaras, de todos modos llevaba gorra y gafas oscuras porque su plan era no ser reconocido por lo que estaba a punto de hacer.
El sujeto era socio de Jonathan Samuel Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo y acordó verlo en su casa para arreglar un asunto relacionado con la renta de AIRBNBS y una agencia de viajes llamada NOMAD que ambos administraban.
Ambos ya arrastraban problemas por el dinero de los negocios.
El músico presentía que la reunión sería incómoda por eso alertó a otro amigo: “si dejo de responder llamadas pide ayuda de la policía”, y así se descubrió todo. En aquel departamento de Bosque Esmeralda, en Atizapán, Edomex, Jonathan y su familia fueron masacrados.
Diego Sebastián cargaba una mochila donde aparentemente llevaba el arma con la que desvivió a John y a lo que más amaba. El tecladista fue atado y tenía heridas de bala, Ana Paola, quien tenía cuatro meses de embarazo fue encontrada en el baño, y hasta la niña de 3 años tenía ataduras.
El multihomicida no quería dejar cabos sueltos por eso también le quitó la vida a la empleada doméstica y hasta a un lomito, mascota de la familia. La policía fue alertada cerca de la media noche, cuando llegaron encontraron al hijo de la pareja de cinco años, quien se escondió por temor.
