CANCHESDÁ. Santos y Marcelina fueron juntos a misa; ella fue al baño justo en el momento en que todo estalló

Zona Norte
CANCHESDÁ. Santos y Marcelina fueron juntos a misa; ella fue al baño justo en el momento en que todo estalló

Santos y Marcelina escuchaban la misa en honor a nuestra señora de la Luz, ella, le dijo que iría al baño para después volver a casa juntos, sin saber que eso no sucedería, minutos después se dio una explosión por pirotecnia.

Los esposos llegaron a la festividad de Santa María Canchesdá en Temascalcingo al norte del Estado de México e ingresaron a la iglesia que se encontraba llena de gente de la localidad y habitantes aledaños, era sábado.

El sacerdote estaba por concluir la homilía, al momento que un estruendo invadió junto con una capa negra el atrio de la parroquia que estaba de fiesta, los asistentes empezaron a correr sin saber a ciencia cierta lo que ocurría.

En segundos todo se convirtió en un caos, el estallido derribó los sanitarios y parte de las bardas del templo, que no aguantaron más y colapsaron sobre todo del lado de las mujeres, tanto que cayeron encimas de las personas.

En una bodega aledaña se guardaba pólvora, previo a que se diera el encendido del tradicional castillo y juegos pirotécnicos que iluminarían el cielo del pequeño poblado, pero todo se convirtió en oscuridad en instantes.

Todos trataron de ponerse a salvo y después intentaron rescatar a las personas que quedaron atrapadas entre los escombros que pedían ayuda junto a los juegos mecánicos, que tuvieron que frenar su función.

Con ayuda de máquinaria, una de ellas de las conocidas como manitas de chango, removieron las columnas de cemento, ahí estaba el cuerpo de Marcelina, de 53 años, los paramédicos nada pudieron hacer salvarle la vida.

Entre las otras víctimas, también se encuentran tres menores de edad, María Lucero, Adeline y Katerine Daniela de 12, 14 como 3 años de edad, respectivamente, quienes fueron identificadas cada una por sus padres.

La magnitud de la tragedia, se puede observar en los daños estructurales del recinto religioso e inmuebles aledaños, pero también en una casa de teja donde un día después se encontró parte de un brazo de una de las personas fallecidas.

Los restos ya fueron entregados a los deudos, algunos de los cuerpos que se encontraban como desconocidos debido al alto grado de calcinamiento, pero ayudó que tuvieran algún tatuaje o cicatriz para poder reconocerlos.

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