A Fátima su familia la buscó por más de una semana, solicitaron videos de cámaras de seguridad para obtener alguna pista de su paradero; sin embargo, no tuvieron éxito en la alcaldía Álvaro Obregón, en la Ciudad de México.
A la joven de 20 años, asistente de enfermería, la vieron por última vez el pasado 21 de junio al salir de trabajar en la zona del Club Libanés, en la colonia Olivar de los Padres, incluso llevaba uniforme quirúrgico en color azul.
Los días transcurrieron y no había señales claras de que las autoridades realmente estuvieran indagando el caso de la joven, por ello, su familia decidió cerrar una de las avenidas más importantes de la capital del país.
Casi a la par de que sus conocidos pedían avances y respuestas de su localización, una brigada de la Comisión de Búsqueda de Personas hizo un hallazgo a un costado de la carretera Santa Martha – Lagunas de Zempoala, en Ocuilan.
El lunes 29 de junio, en un área boscosa se encontró su cuerpo, la escena era desgarradora, una joven con las uñas de los pies pintadas en rojo estaba semidesnuda y presentaba huellas de violencia, cerca de las 15:00 horas.
Una muerte salpicada de brutalidad y horror, ella tenía algo enredado en el cuello, una especie de vendas, además, su rostro con marcas de lesiones, su brazo izquierdo con daños al parecer provocados por la fauna del lugar.
Los restos humanos fueron trasladados al Servicio Médico Forense del Centro de Justicia ubicado en Tenancingo, al sur de suelo mexiquense, en donde finalmente sus padres confirmaron que se trataba de su hija desaparecida.
Las investigaciones están siendo llevadas bajo perspectiva de género; Joel Ricardo fue detenido, imputado por el delito de desaparición de persona cometida por particulares agravada.
El luto e indignación a vuelto a sacudir a la entidad luego del asesinato de otra mujer, el portal de noticias A Fondo ha documentado poco más de 60 sucesos de esa índole durante el primer semestre del año.
