En febrero Verónica y su familia, originarios de Ixtlahuaca en el Estado de México, decidieron vacacionar en Mazatlán para festejar su cumpleaños 50, era su regalo, el sueño de conocer el balneario de la costa del Pacífico se le cumpliría; sin embargo, todo dio un giro trágico.
El martes 3 de febrero pasado, luego de cenar en uno de los restaurantes más conocidos ubicado a pie de playa, Gregorio, Omar Alexis, Javier y su cuñado Oscar fueron «levantados», después de rentar unas RZR.
El término coloquial para referirse a una desaparición forzada, esa noche empezó el viacrusis para los Ramírez Sabino que llevan casi ocho meses esperando para volverlos a ver, abrazarlos y que la familia nuevamente esté completa.
Para ellos, han sido los peores días de sus vidas, el no saber dónde y cómo están, si sufren o comen, ni siquiera existe un lugar en el que puedan llorar, a pesar de que a veces flaquea la mamá no pierde la fe de encontrarlos.
«Los esperamos con todo el corazón sabiendo que van a regresar, tenemos esa fe intacta, es una angustia y desesperación, es algo insoportable», dice la madre desde la Garita de cobro de El Dorado que ahora es su segunda casa.
Hace 38 días decidieron tomar la caseta y dar paso libre a los vehículos, para visibilizar el caso de sus hijos, asegura la concesionaria pierde millones de pesos; pero nada se compara con el dolor que pasan.
A pesar de todos los obstáculos que han padecido en su búsqueda por los protocolos de las autoridades estatales y federales o simplemente desinterés, siguen firmes, no van a claudicar hasta tenerlos de vuelta en casa.
«No dormimos, es un dolor que duele pero no sabes qué te duele», se lamenta la mujer al recordar las irregularidades y prácticas que existen en los gobiernos de los tres niveles que tienen sumido al país en la violencia.
Pese a todo lo sufrido, lo único que piden es encontrarlos que se los devuelvan sanos y a salvo, no guardan rencor con nadie ni quieren cambiar nada solo que termine el calvario que inició por querer conocer una playa.
En reuniones con el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch e incluso con la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, la única constante que escuchan, se sigue trabajando en el tema.
Sigue sin creer cómo cuatro personas de bien, dos de ellos, padres de familias, fueron víctimas de la inseguridad que ahora padecen los destinos turísticos de México, cuando solo buscaban celebrar a su mamá y suegra.
En el puerto se volvió un riesgo caminar por sus calles, incluso en el malecón y salir a los centros nocturnos, las cámaras de seguridad están controladas o no sirven en uno de los destinos turísticos más visitados del país.
Pese a que en las avenidas se observan convoys de patrullas de la Marina y Ejército por un nuevo operativo, la violencia sigue, no hay un solo día que no se reporte un suceso ligado a agresiones.
