TRAGEDIA. «Era la misa y después tronó feo, como una bomba»; habitantes de Canchesdá nunca olvidarán la noche de los 10 muertos

Zona Norte
TRAGEDIA. «Era la misa y después tronó feo, como una bomba»; habitantes de Canchesdá nunca olvidarán la noche de los 10 muertos

«¡Se cayó un adorno en el lugar!, era la misa y después tronó feo, fue como una bomba, luego corrimos, no nos esperamos», recuerda Constantina tras la tragedia que enlutó a todo Santa María Canchesdá en Temascalcingo.

«La oscuridad se extendió por todo el lugar por la pólvora», añade la mujer que espera afuera de un hospital noticias sobre la salud de su yerno que es uno de los más 80 que resultaron lesionados tras la explosión de pirotecnia.

La festividad anual de la localidad que se ubica a pie de la autopista Atlacomulco Maravatio terminó en tragedia por la muerte de al menos 10 feligreses que celebraban y bailaban en el atrio de Nuestra Señora de la Luz.

El sábado nadie pensaba qué iba a pasar, al lugar no solo llegaron habitantes locales sino de otras comunidades para seguir la tradición; sin embargo, apenas terminaba la eucaristía cuando la penumbra cubrió al pueblo.

La explanada de la parroquia estaba llena de fiesta, música, danzas como alabanzas, el sacerdote apenas nombraba a los nuevos mayordomos y fiscales que serían los encargados de organizar la verbena del próximo año.

En segundos todo se volvió un caos, unas bardas colapsaron y dejaron atrapados entre los escombros a las personas junto a unos juegos mecánicos debido a la magnitud del estallido que cimbro a los asistentes.

El domingo, uno que otro puesto abrió ante la incertidumbre si seguirán con normalidad las actividades programadas, los policías mantienen en resguardo la escena no solo del colapso sino al exterior ante la mirada de pobladores.

A poco más de media hora del lugar, una decena de familias se arremolinan como pueden en la clínica de Atlacomulco, ahí aguardan a que mejore el estado de salud de sus conocidos, que salieron heridos.

«Nunca había pasado nada igual», asegura un hombre, ante una multitud que se da cita en el nosocomio, los ciudadanos de varios municipios aledaños se solidarizaron con los afectados llevando comida y bebidas para todos.

Ahí, todos parecen conocerse, pero los une el dolor y la tristeza, ya que la cifra de las víctimas pudiera ascender en las próximas horas, debido a la gravedad de los heridos, mientras los cuerpos de las víctimas aún siguen sin ser entregados.

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