Jonathan Omar, el ‘Descuartizador de Facebook’, era un ‘ni-ni’ de Ecatepec

| Lunes, diciembre 5, 2016
El sujeto fue captado retirando dinero en una plaza.

El sujeto fue captado retirando dinero en una plaza.

Por: Héctor de Mauléon

Texto tomado de EL UNIVERSAL

El domingo 9 de octubre de 2016, vecinos de Ecatepec, Estado de México, reportaron a las autoridades que dos bultos habían sido abandonados en una banqueta del fraccionamiento Las Américas, muy cerca de una base de la policía municipal.

Diversos medios dieron cuenta del hallazgo al día siguiente: en los bultos —una bolsa de basura negra y un costal de yute blanco— habían sido repartidos varios restos humanos. Entre ellos, un torso “de sexo e identidad indeterminados”.

Cuatro días más tarde, en la carretera de Lago de Guadalupe, en Tlalnepantla de Baz, apareció una bolsa de plástico de color negro. Según el reporte oficial, contenía “un miembro pélvico izquierdo”.

Pasaron cuatro días más y en un terreno baldío de la colonia Lázaro Cárdenas, en el municipio de Nezahualcóyotl, alguien reportó el hallazgo de una cabeza.

La coordinación de Servicios Periciales de la Procuraduría de Justicia capitalina pudo determinar que los restos pertenecían a una misma persona del sexo femenino.

Su asesino se había ido deshaciendo de los restos a lo largo de ocho días exactos, en distintos puntos de la Zona Metropolitana del Valle de México.

En esos días, la misma Procuraduría investigaba el secuestro de una muchacha. Al confrontar el ADN de los restos con el de los padres de la joven secuestrada, se descubrió que se trataba de ésta.

El 6 de octubre, tres días antes de la aparición de los primeros restos, la familia de la muchacha —voy a llamarla B— recibieron un mensaje de texto:

“Buenas noches disculpe la molestia que le vengo ocasionando su hija se llama B viven en observatorio su hija es arquitecta mire en la tarde le marque y me colgó si valora la vida de su hija júnteme 400 mil y la volverá a ver si da aviso lo tenemos vigilado, espere mi llamada en la tarde me comunico con ustedes”.

Comenzó un proceso en el que el secuestrador proporcionó a la familia diversas instrucciones, entre ellas, que abrieran una cuenta bancaria, “ya que a través de una aplicación se harían los depósitos de dinero” a través “de servicio de dinero móvil”.

“Todo se hará por ahí, haz un depósito a este número de celular si te explicaron cómo funciona, esperamos la clave…”.

La familia hizo dos depósitos. Uno de ellos fue cobrado en un cajero automático de la Plaza Town Center de El Rosario. Las imágenes del video revelaron que el retiro había sido realizado por un hombre vestido con una playera de color amarillo que tenía imágenes de palmeras.

Un segundo retiro lo realizó una mujer en la Plaza Town Center de Zumpango, Estado de México.

En las redes sociales de B había una página de Facebook en la que un hombre aparecía retratado con una playera amarilla con imágenes de palmeras. Se llamaba Jonathan Omar. Edad: 31 años. Durante meses le había mandado invitaciones a la joven. Ella lo aceptó al fin como “amigo” en el mes de abril.

En agosto, después de largas conversaciones por Messenger, se hicieron novios. A comienzos de octubre, él la invitó a acampar un fin de semana en Villa del Carbón. Una cámara de vigilancia del Metro Lindavista muestra el instante del encuentro. La revisión de la telefonía realizada tiempo después reveló que Jonathan le había llamado varias veces a B la mañana en que fue vista por última vez.

La Fuerza Antisecuestro fue por él hasta ese tumor de la Zona Metropolitana que es el municipio de Ecatepec. Lo encontraron en un domicilio marcado como Manzana 23, lote 8.

Estaba desempleado desde agosto. Había trabajado nueve meses “en una fábrica de elaboración de tarimas” en la que ganaba cuatro mil pesos al mes. Vivía con su madre y un hermano (el padre los abandonó). Su escolaridad era de secundaria.

El día de su aprehensión estaba a punto de salir con otra joven a la que había conocido a través de Facebook. Sí. La había invitado a acampar en Villa del Carbón.

El reporte de las autoridades dice que le hallaron una camiseta amarilla con imágenes de palmeras, bolsas de plástico de color negro, cinta canela, fotografías de “diversas personas del sexo femenino”, dos celulares y una máscara de calavera.

Se podría poner aquí un comentario sobre el peligro de las redes sociales, el lugar común que afirma que son como dejar abiertas las puertas de la casa. Pero es más perturbador el telón de fondo.

Lo que se alcanza a ver en esta panorámica de polvo, deterioro y bolsas de plástico negro.