»VIDEO: ‘Estábamos jodidos’; el ferrocarril llevó progreso a cientos de vecinos

POR: / 29 de diciembre de 2018

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El paso del tren dio vida y progreso al municipio de Huehuetoca, único en el estado de México donde existe un Museo del Ferrocarril, en el que se exhibe la locomotora de vapor 3031 y varios aditamentos de este medio de transporte.

Jaime Cano Cortés, oriundo de Huehuetoca y ex ferrocarrilero, aseguró que en el municipio “estábamos jodidos”, como casi todo el país, y el paso del tren llevó fuentes de empleo, oportunidades de vida y agua a la localidad.

El ex trabajador ferrocarrilero, de 68 años de edad, reiteró que “había mucha vida con el ferrocarril”, aunque la privatización de los trenes nuevamente dejó sin empleo a decenas de habitantes del municipio.

Huehuetoca es cruzado por dos vías: La Central y La Nacional. Una llega hasta Ciudad Juárez, Chihuahua, y la otra a Nuevo Laredo, Tamaulipas.

“Nos manteníamos mucha gente del pueblo de Huehuetoca y mayormente los que estábamos más cerca de las dos estaciones del ferrocarril. Se vendía pulque, café, leche, gorditas, enchiladas, tacos de pollo, tacos dorados y nos manteníamos de las barreduras del ferrocarril, (que son) sobras de semillas que venían en los vagones de la Ciudad de México. El ferrocarril fue una gran historia y una gran ayuda para el pueblo”, relató don Jaime.

Mencionó que los vagones llenos de semillas eran descargados en la Ciudad de México, pero siempre quedaban “barreduras” de trigo, maíz, frijol, mijo, sorgo, cebada y soya, que eran aprovechadas por los habitantes de Huehuetoca.

“Vendíamos pulque y de comer. Había mucha vida con el ferrocarril, además nos daba agua potable y nos la regalaba. En Huehuetoca no había pozo de agua potable, tenían sus pozos propios y el agua potable que nos daba el ferrocarril. Aquí se sacaba, ahí está el pozo todavía, que le nombran noria, es una noria y el pozo original está en el centro de la noria”, detalló.

Debido a la importancia del ferrocarril en Huehuetoca, este municipio cuenta con un Museo del Ferrocarril, habilitado en una de las dos estaciones del lugar. También tiene la locomotora 3031, que les donaron.

Martha Corona Gutiérrez, de 62 años de edad, cuyo abuelo fue ferrocarrilero, expresó que en la década de los 60’s el tren cobraba 2.70 pesos el pasaje de la Ciudad de México a Huehuetoca y era utilizado por decenas de pobladores que laboraban en la capital del país, quienes llegaban en alrededor de 40 minutos al municipio.

“El tren que iba para Ciudad Juárez salía al 10 para las ocho de la noche y era la hora en que todos los trabajadores veníamos de regreso. La primera parada la hacía en Huehuetoca. Las demás no recuerdo, porque sí viajé hasta Fresnillo, más adelante. Pero ese tren llegaba hasta Ciudad Juárez”, dijo.

Don Jaime recorrió todas las rutas del ferrocarril en México, pues era desmantelador, es decir desarmaba las unidades en desuso como locomotoras, tanques, furgones, góndolas y plataformas, para fundirlas y reciclar el metal.

“Andaba en todos los lugares donde había ferrocarril y recuerdo mucho a Mérida, Yucatán, que llegaban los trenes cargados con gente de los pueblitos foráneos con frutas de sabores y de colores. Era una hermosura, las mujeres con sus canastotes de frutas, con loros recién nacidos, unas canastotas nada más asomando las cabecitas animales como venaditos, tigrillos, muchos animales silvestres, víboras”, describió.

Agregó que a Huehuetoca llegaban cuadrillas de trabajadores, a veces hasta cuatro cuadrillas con 50 empleados cada una, con sus familias, quienes permanecían varios meses en el sitio y muchos se quedaron a vivir.

Reiteró que Huehuetoca era una comunidad con bastante pobreza y el ferrocarril se convirtió en una oportunidad de vida para sus habitantes.

“Me acuerdo de niño. Pasaban las máquinas de vapor y les decíamos que nos echaran vapor y los maquinistas le aflojaban a la válvula y nos bañaban. Estaba calientita el agua. Muchos niños, cuando salíamos de la escuela. Pasaba el tren e íbamos caminando. ‘Ahí viene el tren, ahorita que nos eche vapor’ y le pedíamos, le decíamos al maquinista ‘échenos vapor’ y nos poníamos. No era fría, ni caliente, era tibia”, recordó.

Agregó: “Los ferrocarriles llegaron a Huehuetoca desde la Revolución. La revolución se hizo en las vías. Pasaban las tropas de Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, posiblemente de Villa y de otros revolucionarios, Zapata, Madero. En el cerrito que tenemos de El Calvario, ahí se aposentaban las tropas revolucionarias, por lo alto del cerrito, para estar viendo de dónde les llegaban los demás”.

Don Jaime afirmó que las cosas cambiaron con la privatización de los ferrocarriles, pues este medio de transporte dejó de brindar progreso a las comunidades por las que pasa.

Los habitantes de Huehuetoca también esperan que pronto se reactive el proyecto de que el Tren Suburbano llegue hasta el municipio, promesa que esperan sea cumplida desde hace una década, cuando inició el primer tramo de Buenavista a Cuautitlán.

En este link está el video de cuando llevaron la locomotora, el 10 de diciembre pasado. Por si les sirve

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