Una familia fue víctima de delincuentes armados, pero también de la policía y fiscalía quienes sin motivo comenzaron a ponerles trabas y a pedir cosas inusuales para permitirles el acceso a la justicia.
Fue la madrugada, cerca de las 00:10 horas, del pasado sábado 5 cuando dos hombres armados obligaron a unos esposos a dejarlos entrar a su casa para robarlos, siendo uno de ellos quien ingresó y disparó al hombre, sin acertar, mientras el otro intentaba bajar de su auto a la mujer en San Pedro Cholula, Puebla.
Cuando llegaron policías municipales tras ser alertados, sometieron a quien entró al predio ya que el otro huyó en una motocicleta en color verde.
Durante la detención, el criminal arrojó su arma al techo, por lo que los agentes le exigieron hasta el cansancio que les dijera dónde la aventó; todo ocurría mientras eran grabados por cámaras de seguridad.
Posteriormente, uno de los oficiales subió, tomó el arma y se la escondió, hecho que también fue captado.
El esposo mencionó que a solo minutos de que ocurriera todo, un hombre que se identificó como abogado del detenido llegó al sitio, sin explicación alguna sobre la rapidez de su arribo, pidiendo un arreglo entre ambas partes.
Ahí comenzó el calvario para las víctimas que acudieron a la comisaría ubicada en Módulo Expositor 139, en San Matías Cocoyotla, donde primero les hicieron esperar media hora para levantar el acta por allanamiento, negando el intento de asalto y homicidio.
En el lugar de impartición de justicia los hicieron esperar en varias ocasiones hasta que una persona, también uniformada, les informó que para proceder como intento de homicidio debería existir un arma, la cual los policías se guardaron, ofreciéndoles ‘sembrarle’ una a quien dijeron ya contaba con antecedentes. Las víctimas se negaron a tal petición a sabiendas de que eso implicaba un delito grave y dinero.
Cerca de las 3:00 horas les mencionaron que el sujeto ya no podía ser retenido y quedaría libre solo con una falta administrativa, a lo que ellos reclamaron, pero una vez más recibieron negativas por medio de una jurídico quien les mencionó que ‘no conocían sus procesos’.
Ahora la familia teme por su vida ya que los criminales y policías saben dónde viven y podrían tomar represalias al no acceder a sus actos de corrupción.
Asimismo, piden la intervención de autoridades estatales porque saben que los agresores están armados y no dudan en dispararles, ya que es la segunda vez en el año que son víctimas de la delincuencia.
