Una relación que terminó por una supuesta infidelidad ahora se convirtió en un caso de agresiones, extorsiones, amenazas e incluso tráfico de influencias de parte de un juez en Coatzacoalcos, Veracruz.
Se trata del caso de Julio Vargas, quien el pasado mes de septiembre terminó su relación con Erick de Jesús Velasco Herrera, hecho que derivó presuntamente en golpes y amenazas, además de la retención de pertenencias por parte de Erick.
Mencionó que posteriormente, la familia de Erick lo solicitó para entregarle un iPhone 15 de su propiedad, el cual tenía su ex, situación que fue fabricada para que Erick lo denunciara por robo y días después, cuando Julio fue a la fiscalía, supo que había una segunda denuncia en su contra por extorsión.
Fue en enero de este año que Julio recibió mensajes anónimos por WhatsApp donde fue amenazado y en febrero 21 fue atacado con una roca por el mismo hombre, lo cual dañó su auto, y a pesar de la presencia de autoridades y la aseguradora, no hubo detenidos.
Al presentar su denuncia por los daños y en el seguimiento de la Carpeta de Investigación, Julio Vargas recibió información en la que le aconsejaban desistir de sus denuncias porque su ex pareja Erick Herrera tendría el apoyo del juez Manuel Eduardo ‘N’, a quien conocía previamente.
Asimismo, en abril se liberó una orden de aprehensión contra Vargas por extorsión la cual fue solicitada por el fiscal Luis Enrique Méndez García, sin ningún dato de prueba.
Añadió que durante todo ese tiempo Erick ha acudido en autos de la agencia automotriz donde labora para tomar fotos de la casa de Julio, a modo de acoso.
También se mencionó que había cierta apuración para que detuvieran Julio porque el juez Manuel Eduardo ‘N’, conocido en la comunidad LGBT, será removido de Coatzacoalcos a Orizaba, lo que no favorece el caso fabricado por Erick, por lo que finalmente tras una primer denuncia ante la Secretaria de Judicatura en México y el Tribunal Superior de Disciplina en Veracruz, presentó una segunda denuncia ante la fiscalía.
Por otra parte, un hombre identificado como Apolinar Santos es señalado como cómplice de Erick Herrera, ya que ambos y el juez se conocieron en el gimnasio Black Intensity, en el puerto mencionado, lo cual apunta a un claro conflicto de intereses.
Autoridades recalcaron que denunciar falsamente un delito grave que se castiga con prisión, multas y antecedentes penales. En México, mentir a la autoridad para acusar a alguien se clasifica como falsedad de declaraciones o simulación de delito, dependiendo de cómo se estructure la mentira
