Un odontólogo fue ultimado a balazos por un paciente estadounidense que le reclamó por un mal trabajo, en Sonora. El médico suplicó por su vida.
La víctima identificada como Amed de Jesús Preciado Hernández, de 42 años de edad, fue interceptado por su verdugo en el estacionamiento de su consultorio, ubicado en la colonia Kennedy, en Nogales.
«¡No me mates, por favor!», grita el dentista con desesperación y angustia mientras Ernest «N» le dispara a quemarropa. Realizó por lo menos 10 detonaciones antes de retirarse del lugar. Fue a reclamar por una pieza dental que había quedado mal colocada.
Tras el hecho ocurrido durante el pasado 15 de octubre, la Fiscalía General del Estado de Sonora realizó las labores pertinentes para dar con el responsable, quien fue abatido durante un enfrentamiento con policías dos días después.
