Luego de ser acusadas de realizar rituales y bañar a un perro en unos manantiales, dos mujeres originarias de la Ciudad de México estuvieron a punto de ser linchadas por un grupo de habitantes del municipio de Temoaya.
Las sospechosas fueron descubiertas por la gente al interior del lugar donde brota el agua, además, se percataron que un costado estaba una veladora lo que levantó la sospecha de los pobladores, la tarde del lunes.
A ellas las trasladaron a la comandancia, ahí permanecieron retenidas por varias horas; sin embargo, al no estar constituido como un delito, las personas reunidas empezaron a inconformarse lo que desencadenó una serie de disturbios.
Los asistentes empezaron a lanzar piedras y otros objetos contra el edificio público tras enterarse que iban a ser dejadas en libertad, lo que provocó tensión ya caída la noche, destruyendo vidrios de acuerdo con los reportes.
En el lugar se congregaron más de cien personas molestas por alterar los usos y costumbres en la demarcación.
