DRAMÁTICO: A Rodrigo y César se los robaron hace 12 años en Ecatepec y nadie los volvió a ver

POR: / 31 de octubre de 2018

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ECATEPEC, Mex.- 31 DE OCTUBRE DE 2018.- Dos madres viven un calvario desde hace 12 años, después de que sus hijos, Rodrigo y César, que eran amigos y cursaban el sexto grado de primaria, misteriosamente desaparecieron, se presume fueron robados por los tripulantes de una camioneta cuando se encontraban  cerca de una tienda y comían frituras en la colonia Potrero del Rey.

Liliana ha recorrido todos los estados de la República Mexicana buscando a su hijo Rodrigo Méndez Tinoco, que  estaba a días de cumplir 12 años de edad, quien junto con su amigo César Castillo Cruz, de 10 años, desaparecieron a unos metros de su domicilio ubicado en la calle Ceiba, alrededor  de las 18:30 horas del 26 de junio de 2006,  junto una tienda, que al investigar fue informada que  sólo llegó un camión repartidor de refrescos y una camioneta, que asegura fue donde se los llevaron y huyeron por un camino a la carretera que después se convirtió en el Circuito Exterior Mexiquense.

Explicó que la desaparición ocurrió en tan solo diez minutos, cuando César, que vivía a unas cuadras, llegó por su hijo y salieron de su domicilio, y al ir  a buscarlo para que acompañara a su papá para que fuera a la secundaria por su hermana,  ya no los encontró y solo supo que los habían visto sentados en la banqueta.

Liliana, en compañía de la madre de César, comenzaron a buscarlos con familiares, amigos e inclusive buscaron en el canal al imaginar  que podrían haber caído en las aguas sucias,  sin tener éxito, por lo que al transcurrir las horas y ver que no había rastro de ellos, procedió a levantar su denuncia  en el Ministerio Público de San Cristóbal, que quedó registrada con el número de averiguación:  EM/1/6956/2006.

Relató que iniciaron a repartir y pegar volantes con las fotografías de los niños, en calles, así como en camiones foráneos, y como resultado recibieron una llamada para informarles que los menores se encontraban en Sinaloa, estado al que se trasladaron pero al llegar allá ratificaron que no se trataban de sus hijos, sino de otros menores que se parecían.

La desesperación ante la indolencia y apatía de autoridades por apoyarlos a buscarlos provocó que realizarán bloqueos y marchas en la localidad, incluso protestas en las oficinas de la PGR para pedir ayuda para hallar a sus niños que habían sido robados y solo así fue que voltearon a verlos para escucharlos.

Días, noches, semanas, meses y años de martirio, angustia, desesperación y dolor han  pasado haciendo sacrificios, decepcionadas de que  autoridades no actuaran  en  hacer su trabajo, solas y por cuenta han  recorrido toda la República Mexicana, buscándolos.

Precisó también  que no olvida que hace diez años unas malas personas, aprovechándose  del dolor que pasaban, les llamaron por teléfono  para pedirles dinero  a cambio de entregarles a sus hijos.

“Nos pusieron a unos pequeños al teléfono  y al escucharlos creí eran ellos, conseguimos la cantidad que nos pedían y  no quisieron que fuera mi esposo, me citaron a mi cerca de la Central de Abastos, me dijeron que subiera a un auto que estaba en el lugar, me encapucharon y me quitaron el dinero, me pusieron una golpiza  y fueron a tirarme hasta Otumba; solo nos engañaron”, platicó.

Con lágrimas  en los ojos, narró que durante  una entrevista que le realizaban en un programa de televisión, también se recibió una llamada de una persona que les informó que los niños estaban en un restaurante bar de Acapulco Guerrero.

“Yo de inmediato pedí la colaboración de ministeriales de Ecatepec para que nos acompañarán a buscarlos y como se tardaron varios días, cuando llegamos Acapulco, ese bar ya había sido cerrado y no encontramos a nuestros hijos, por lo que las esperanzas de verlos se derrumbaron porque  con mucho sacrificios pagamos nuestros gastos y el hospedaje en un hotel para quedarnos a buscarlos y los del MP se regresaron a los tres días”, señaló Liliana.

Indicó que ella y la mamá de César se quedaron en Acapulco y siguieron en la búsqueda, porque decían que sí los habían visto, sin embargo, al ser asesinado un reportero que las ayudaba y que les dijo que corrían peligro, por su seguridad se regresaron al municipio, sin lograr hallar a sus pequeños.

“Yo sé que mi hijo está vivo, yo lo sueño y me dice que esté  tranquila, que ya pronto va a regresar y que solo es cuestión de tiempo y que tiene miedo por mí y por su familia, por eso, yo siento ese instinto de madre y sé  que él va aparecer con el tiempo”, aseguró  Liliana por  la pesadilla que vive.

Reiteró que han sido años difíciles, llenos de dolor, humillaciones de las mismas autoridades y hasta del propio gobierno, que son indolentes y que nunca hicieron nada por investigar a fondo  el caso, porque solo querían  dinero para moverse y  hacer las averiguaciones o poder acompañarlos en la búsqueda, por eso los expedientes quedaron en el olvido y archivados como ha ocurrido con  muchos otros e insistió que lo poco o mucho que saben lo han hecho por su cuenta.

Con el transcurso de los años, con la  ilusión de apoyarse entre varias familias que buscan a sus desaparecidos, la llevó a conformar una asociación  denominada “Fe  y Esperanza”, y a través de ella,  platicó, han encontrado a varias personas y con estas acciones, con apoyo de otras organizaciones nacionales e internacionales, no parará de buscar a los retoños, aunque no sabe si algún día lo encontrará.

Con un nudo en la garganta, comentó por esos días ya estaban listos para festejar el cumpleaños de Rodrigo y su salida de sexto, “ya le habíamos comprado su traje y zapatos para su salida de la primaria, solo pedía  que después de su salida le hiciéramos una fiesta familiar para aprovechar, y  ese mismo día festejar también su cumpleaños que sería el 29 de junio, pero todo quedó en planes porque el más pequeño de mis dos hijos, que vendía dulces porque ahorraba para comprarse una moto y quería ser piloto, fue robado”.

Muerta en vida, tomando fuerzas para no derrumbarse, Liliana hizo hincapié en que ya es conocida como “Mamá Lucha”, esto por la lucha imparable que sigue para localizar a Rodrigo y a César,  por eso pide a las autoridades que actúen y pongan interés  para resolver  los  casos de  desapariciones que existen y a realizar una base de datos real, asimismo, los exhortó a que sean éticos y respetuosos con el dolor que atraviesan quienes buscan  desesperadamente a un ser querido.

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