Entrevista de Voces de la Ausencia a familiares de víctima

Después de varios años se hizo justicia

Imelda, nos falta tiempo para honrarte porque vivirás por siempre

Editorial
Imelda, nos falta tiempo para honrarte porque vivirás por siempre

Imelda: La verdad que venció a la mentira del suicidio

Vuela alto, «Memito», tu nombre hoy resuena con la fuerza de la verdad. No nos falta tiempo para honrarte porque vivirás por siempre en la memoria de quienes no pararon hasta encontrarte justicia.

 

LA COLUMNA ROTA: VERÓNICA VILLALVAZO (FRIDAGUERRERA)

Imelda Hernández Reyes nació el 13 de mayo de 1983. Fue la tercera hija del matrimonio conformado por Dióscoro Hernández y Lilia Reyes. «Memito», como su familia la llamaba cariñosamente, siempre fue alegre, risueña y cantadora. Tenía la capacidad de sacarle una sonrisa a quien lo necesitara y volcó toda esa fuerza en cuidar a su mamá, quien padece de una enfermedad del corazón. Su familia la describe como una buena confidente, leal, honesta y sumamente cariñosa; aunque también, como cualquiera, era enojona, berrinchuda y necia.

«Tenía un enorme corazón donde cabía tanto amor para darnos a sus hermanos. Por mi mamá se desvivía queriendo darle todo lo que podía. Recuerdo nuestras risas y las pláticas que podíamos sostener por horas», comentó Roxana, hermana mayor de Imelda.

A Imelda le encantaba comer el pozole que preparaba su madre. Con sus hijos era una mamá muy cariñosa. Su hermana recuerda que incluso llegó a ser sobreprotectora. Sus hermanos solían bromear con ella, y cuando se molestaba, les decía: «Niños, ya vámonos». Esa es la frase con la que hoy la recuerdan entre risas.

Imelda trabajó en el municipio de Naucalpan de Juárez, Estado de México. En septiembre de 2017 conoció a Rubén Alejandro Escalante, con quien sostuvo una relación sentimental durante tres meses: tiempo suficiente para que él se ganara su confianza. El 15 de diciembre de ese mismo año, Imelda tomó la decisión de iniciar una vida a su lado y le avisó a su madre que se mudaría con él a la alcaldía Tláhuac, en la Ciudad de México.

Con el tiempo, la familia comenzó a notar cambios en ella. Cada día se comunicaba menos y empezó a ausentarse de su trabajo. Cuando llamaba por teléfono, debía usar el altavoz por exigencia de Alejandro. Si salía, el sujeto le demandaba enviar su ubicación en tiempo real y fotografías del lugar donde se encontraba. Estas señales de control, sumadas a diversos actos violentos, encendieron las alarmas de su familia. Uno de los hermanos de «Ime» habló con el sujeto para manifestarle su preocupación. En una ocasión, mientras Alejandro estaba alcoholizado, este mismo hermano presenció cómo agredía e insultaba a Imelda, lo que provocó una confrontación y una respuesta agresiva por parte del miserable.

La situación de Imelda empeoró de forma gradual. El control que ejercía sobre ella era tal que optó por guardar silencio para no preocupar a los suyos. En la madrugada del 16 de junio de 2018, la hija de Alejandro se comunicó con el hermano de Imelda para informarle que la pareja había discutido y que Imelda se había suicidado, supuestamente, colgándose de una ventana.

El 29 de agosto de 2018, Roxana me contactó a través de mi cuenta de Facebook para exponerme la situación y solicitar nuestro apoyo y acompañamiento, debido a que las autoridades de la Ciudad de México pretendían clasificar el crimen como un suicidio. Desde ese momento cobijamos el caso. Buscamos el apoyo de peritos independientes, quienes lamentablemente no pudieron ayudarnos.

La familia estaba completamente segura de que Imelda sería incapaz de quitarse la vida. Por ello, comenzamos a sostener reuniones con la entonces fiscal General de Justicia de la Ciudad de México, Ernestina Godoy Flores, al exigir su intervención en este y muchos otros casos. Fueron años de lucha constante que desgastaron el ánimo de sus padres. La enfermedad de Lilia se agudizó, sin embargo, esto no fue un obstáculo para acompañarnos en la primera marcha del #3N (#DíaDeMuertas2019). Aunque sufrió una recaída debido a su marcapasos, logró recuperarse y continuó marchando para exigir justicia por su hija.

Tiempo después le sugerimos a Lilia no volver a salir. Su desesperanza era tal que también dejó de acudir a las reuniones con la Fiscalía. Dióscoro, el padre de Ime, me confesó en algún momento que se sentía cansado de escuchar siempre lo mismo, y al final dejó de acudir a las audiencias. Roxana, desde el primer día que me contactó, jamás se despegó del caso de su hermana. Ella tenía la certeza de que Imelda no se habría lastimado, pues días antes del crimen le había confiado que planeaba dejar a Alejandro porque la violencia ya era insoportable.

En una de las últimas reuniones presenciales con la maestra Ernestina, recibimos la noticia de que se había logrado la reclasificación del caso a homicidio, pero sabíamos que no era suficiente. Siguieron casi dos años más de ardua labor ministerial, de paciencia familiar y de una constante exigencia de información que, como Voces de la Ausencia, manteníamos reunión tras reunión. El objetivo era claro: clasificarlo como feminicidio y obtener la orden de aprehensión.

El 4 de abril de 2022, durante una reunión de seguimiento virtual, la maestra Sayuri Herrera, entonces titular de la Unidad Especializada de Feminicidios de la Ciudad de México, nos informó con profunda emoción que se había ejecutado la orden de aprehensión en contra de Alejandro, como presunto responsable del feminicidio de Imelda.

El 7 de abril, Alejandro fue vinculado a proceso. Una vez más, tuvimos que contener el impulso de publicar la historia, pidiéndole a la familia prudencia, fe y paciencia. Estábamos dispuestos a dar con la verdad, fuera cual fuera y así lo hicimos.

Como lo hemos dicho siempre: Nosotros solamente somos la extensión de su voz, somos los acompañantes de las Voces de la Ausencia. A continuación, compartimos las cartas de Marisol y Roxana, sus hermanas; y Lilia, su madre. Ellas son las mujeres que mantuvieron viva la memoria y la búsqueda de Justicia por Imelda.

Para mi Ime, mi querida Chaparrita:

Hoy te escribo estas líneas porque hay cosas que el corazón no sabe callar y, aunque ya no estés aquí para escucharlas, sé que me lees desde donde estés.

Aún me cuesta creer que ya no te veo, mi Ime, mi Chaparrita; que no escucho tu risa, esa que iluminaba todo, ni que puedo abrazarte cuando te extraño. Te fuiste demasiado pronto, dejando un vacío que nadie podrá llenar jamás. Pero quiero que sepas algo: tú sigues viva en mí, en cada recuerdo y en cada cosa que aprendí de ti.

Cada momento contigo fue un regalo que guardo en lo más profundo del corazón. Gracias por haber sido tú: por tu bondad, tu valentía y tu forma tan bonita de ver la vida.

Me duele tanto no tenerte… pero me consuela saber que ahora descansas, que ya no hay dolor para ti. Yo te llevaré siempre conmigo: hablaré de ti, cuidaré de lo que amaste y viviré honrando tu memoria. Sé que cuidas de nosotros desde allá, y eso nos da las fuerzas que necesitamos para seguir.

No es un adiós para siempre, es solo un hasta luego porque algún día nos volveremos a encontrar, mi Ime, mi Chaparrita, y ya no nos separaremos nunca. Te quise ayer, te quiero hoy y te querré por toda la eternidad.

Te extraño cada segundo. Siempre te amaré, hermanita.

Eres nuestra gran estrella brillante.

Te amo.

–Marisol–

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Hija de mi corazón:

 

No puedo dejar de extrañar todo de ti: tu sonrisa, tus llamadas, todo ese apoyo incondicional. En todas partes busco una señal de tu presencia. Esto no es por fechas especiales, porque para nosotros todos los días lo son. A cada rato grito tu nombre con todo mi corazón y con mis ojos nublados por tanto llanto. Te extraño, mi Memito, mi Memeloski.

Me pregunto por qué, teniendo tantos hijos, los recuerdos de sus juegos y travesuras, y todo lo bello de ellos, me llegan con una sonrisa, mientras que hoy, cada instante contigo lo recuerdo con lágrimas en mis ojos. Que Dios me dé la fortaleza para seguir respirando.

Sé que ese infeliz que te arrebató la vida está en prisión, pero aún espero la justicia divina. Hija, aquí estamos y velaremos por tus hijos.

Una oración al cielo por ti, y por todas las víctimas de feminicidio. Te envío todo mi amor, Memito.

Gracias, Frida, por tu apoyo; y gracias, Voces de la Ausencia.

–Lilia Madre de Imelda–

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Ime:

 

Yo sé que han pasado ocho años desde que te quitaron la vida. No dejo de pensar en el momento en que recibimos la noticia, en ese instante cambió la vida de toda nuestra familia: Quedó una madre rota por dentro con tu ausencia, quedaron unos niños sin su madre —a quienes sé que siempre les vas a hacer falta— y unos hermanos que te seguimos buscando.

Yo no tuve tiempo para llorar tu muerte. Me quedé al pendiente de mi mamá porque tú ya no estabas para hacerlo. Me quedé con un gran dolor, pero también con mucho coraje, ese mismo coraje fue el que me dio las fuerzas para seguir buscando justicia, para aclarar tu muerte y que no se quedara impune, para darte voz y lograr que quien te quitó la vida pagara por ello.

Te confieso que no ha sido fácil. Tuve muchos momentos en los que me rompía y tenía que sacar fuerzas de la nada para seguir adelante. Tener que ver de frente al hombre que te quitó la vida, tener que callar, tener que guardar silencio hasta que todo este proceso terminara… Pero ahora sí puedo decir que Rubén Alejandro Escalante fue condenado a 45 años por tu feminicidio.

Nada nos devolverá tu presencia en esta vida, nada quitará este dolor, pero ahora podemos gritarle al mundo que tú no te suicidaste: A ti te quitaron la vida. Te arrebataron todos tus sueños. Sé que tú nos pusiste en el camino correcto. Sé que fuiste tú quien nos guió en este caminar tan doloroso para encontrar la justicia.

Yo no creo que descanses en paz. No, no lo creo, porque sé que teníamos muchos planes, que tenías muchos sueños y toda una vida por delante. El día de la sentencia quería contarte lo feliz que me sentía, quería que me abrazaras. Pasarán los años y nos seguirás haciendo tanta falta. Solo me queda vivir de tus recuerdos. Atesoro con mucho amor los mensajes tuyos que aún tengo en Facebook. Recuerdos, solo eso queda.

Te amo. Ahora mi único consuelo es pensar que en algún momento nos reencontraremos. Vives en mi corazón. Agradezco la bendición de haberte tenido como hermana estos 36 años compartidos. ¡Nos faltó tiempo!

Te amo, Memito.

–Roxana–

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Ocho años tuvieron que pasar para que la verdad saliera a la luz. Ocho años llenos de un dolor profundo, de un desánimo constante, pero también de una fuerza inquebrantable. Durante todo este tiempo, una madre rota y una hermana tenaz se negaron a aceptar el silencio y la mentira del suicidio que las autoridades pretendían imponer en un inicio.

Finalmente, el 19 de agosto de 2026, la larga espera terminó: Rubén Alejandro Escalante recibió una condena de cuarenta y cinco años de prisión por el feminicidio de Imelda. Por fin, después de tanto caminar a contracorriente, nuestra querida “Memito” tiene justicia.

Esta sentencia no borra la ausencia, ni sana por completo el corazón cansado de Lilia, ni le devuelve a Roxana las pláticas eternas que añora tener con su hermana. Tampoco llena el vacío de los hijos que crecieron sin los abrazos de una madre protectora. Sin embargo, este fallo rompe el manto de la impunidad y dignifica la memoria de una mujer alegre, cantadora y leal que jamás debió ser arrancada de los suyos.

Desde Voces de la Ausencia y FridaGuerrera, abrazamos a esta familia que nunca dejo de luchar por llegar a la justicia. La batalla en los tribunales ha concluido, pero nuestra promesa de recordarla apenas comienza. Imelda Hernández Reyes ya no es una cifra en la frialdad de los archivos judiciales, es una historia de amor, de resistencia y de una dignidad familiar que venció al olvido.

Vuela alto, «Memito», tu nombre hoy resuena con la fuerza de la verdad. No nos falta tiempo para honrarte, porque vivirás por siempre en la memoria de quienes no pararon hasta encontrarte justicia.

¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija o hijo de una mujer víctima de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio? Búscame, ayúdame a visualizarlas y contar su historia. Voces de la ausencia.

P.D. Cada uno de los textos expuestos en este espacio es con autorización y acompañamiento de las familias directas de las víctimas, que son las únicas autorizadas para hacerlo. Nosotros solamente somos la extensión de su grito de justicia.

 

@FridaGuerrera

@vocesDLAusencia

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